La mayoría de las empresas tienen datos de sobra: facturas, pedidos, presupuestos, hojas de cálculo. Lo que les falta es convertirlos en respuestas. La analítica de ventas sirve exactamente para eso: saber qué te deja dinero, qué te lo quita y dónde merece la pena poner el esfuerzo.
Empieza por las preguntas, no por las herramientas
Antes de pensar en programas, escribe las preguntas que te gustaría poder responder cada lunes:
- ¿Qué clientes me dejan más margen y cuáles me cuestan dinero?
- ¿Qué productos o servicios vendo por costumbre aunque no compensen?
- ¿Cuántos presupuestos envío y cuántos acabo cerrando?
- ¿De dónde llegan los clientes que mejor pagan?
Las cuatro cifras que conviene seguir
- Margen por cliente: no lo que facturas, sino lo que te queda después de descuentos, urgencias y tiempo.
- Tasa de cierre: presupuestos aceptados frente a presupuestos enviados.
- Ticket medio: si baja, algo está cambiando en tu forma de vender.
- Clientes que repiten: el indicador más fiable de que haces las cosas bien.
Ordena primero, analiza después
Si la información está repartida entre el correo, tres Excel y la memoria de alguien, cualquier análisis será incompleto. El primer paso es reunir clientes, pedidos y oportunidades en un solo sitio. Para eso creamos Gráffica Estudio: tu equipo registra y tú lo ves en tiempo real.
Un ejercicio para esta semana
- Coge tus diez clientes que más facturan.
- Al lado, apunta lo que te cuesta atender a cada uno: descuentos, urgencias, devoluciones, horas.
- Ordénalos por lo que te dejan, no por lo que facturan. La lista casi nunca coincide.
Si quieres que analicemos tus ventas contigo, escríbenos.


